El Estrecho de Ormuz, una vía fluvial estrecha por donde pasa el veinte por ciento del petróleo mundial, se convirtió en un campo de batalla a finales de junio de 2026. Misiles iluminaron el cielo y drones atacaron grandes cargueros. Un frágil acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán casi colapsó, pero ambas naciones acordaron una tensa pausa. La violencia comenzó el jueves 25 de junio, cuando fuerzas iraníes lanzaron un dron contra el Ever Lovely, un carguero registrado en Singapur. Al día siguiente, las fuerzas estadounidenses respondieron destruyendo sistemas de radar iraníes y almacenes de drones y misiles. Para el domingo, el conflicto se había expandido. Irán atacó el Kiku, un petrolero panameño, y EE. UU. bombardeó diez sitios militares iraníes. La Guardia Revolucionaria de Irán respondió con misiles y drones contra bases estadounidenses en Bahréin y Kuwait, lo que ambos países árabes condenaron. Justo cuando la situación amenazaba con salirse de control, cesaron los disparos. Washington y Teherán acordaron detener sus operaciones militares para salvar su acuerdo temporal. Un funcionario estadounidense dijo que "decidimos detener toda actividad", permitiendo la navegación segura de buques comerciales mientras ocurren discusiones técnicas. Sin embargo, la pausa no trajo claridad diplomática. El 29 de junio, el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció en redes sociales que Irán había pedido una reunión en Doha, Catar. La Casa Blanca indicó que Steve Witkoff y Jared Kushner liderarían la delegación estadounidense. Líderes iraníes contradijeron esto, afirmando que no había discusiones programadas. También hubo versiones contradictorias sobre miles de millones de dólares en activos congelados. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que seis mil millones de dólares serían liberados, pero representantes estadounidenses lo negaron. El gobierno qatarí guardó silencio. Estas disputas amenazan el Memorando de Entendimiento de Islamabad, un acuerdo temporal mediado por Pakistán y Catar. Bajo este acuerdo, Irán debe permitir el paso de barcos sin tarifas, y EE. UU. tiene treinta días para levantar su bloqueo naval y eliminar sanciones al petróleo iraní. Para evitar batallas accidentales, se establecieron canales de comunicación directa. Sin embargo, las aguas siguen tensas. La Marina de EE. UU. anunció un corredor marítimo ampliado cerca de Omán, lo que Irán vio como un desafío. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, advirtió que nuevas rutas aumentarían la fricción regional. La Guardia Revolucionaria advirtió de "severas consecuencias" para cualquier barco que se desviara de las rutas aprobadas. Por ahora, los petroleros continúan su viaje, pero las disputas subyacentes no están resueltas. La paz se mantiene, pero con advertencias severas.