A tres kilómetros bajo los bosques del noreste de Ontario, en una mina donde los geólogos encontraron una vez el agua más antigua de la Tierra, la roca misma está exhalando.
Durante más de una década, los geoquímicos bajaron sus instrumentos a los túneles profundos de la mina Kidd Creek cerca de Timmins y esperaron. Lo que capturaron fue un gas que se filtraba continuamente de una piedra tan antigua que es anterior a casi todas las formas de vida: hidrógeno. No es hidrógeno hecho en una fábrica, sino hidrógeno nacido dentro del planeta, producido mientras el agua reacciona lentamente con minerales ricos en hierro durante períodos inimaginables de tiempo.
Sus hallazgos, publicados el 18 de mayo en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, marcan la primera medición directa y a largo plazo del hidrógeno blanco natural que fluye desde el núcleo antiguo del continente, según la Universidad de Toronto. El trabajo fue dirigido por Barbara Sherwood Lollar, Profesora Universitaria del Departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Toronto, con la coautora Oliver Warr de la Universidad de Ottawa.
Cada agujero libera en promedio solo unos ocho kilogramos de hidrógeno por año. Pero la mina Kidd Creek tiene casi 15,000 agujeros. En total, la mina expulsa más de 140 toneladas de hidrógeno cada año, lo suficiente para satisfacer las necesidades anuales de más de 400 casas.
Lo que hace que este descubrimiento sea tan notable es la persistencia. Un agujero fue monitoreado sin interrupción de 2008 a 2019, y el flujo nunca se detuvo. La mayoría del hidrógeno del mundo hoy proviene de un proceso mucho más contaminante: se extrae de combustibles fósiles. Una fuente natural que simplemente se filtra del suelo, sin carbono, podría transformar ese mercado completamente.