Durante años, los físicos trataron esto como un problema. Dos fuerzas cuánticas que actúan sobre la misma partícula en el orden incorrecto se empujan mutuamente, arruinan el experimento y destruyen la medición. El término técnico es no conmutatividad. En el laboratorio, simplemente lo llamaban "molestia".
Un equipo de la Universidad de Oxford ha convertido esa molestia en una herramienta y la ha usado para observar algo que nadie había visto antes. En un artículo publicado el 1 de mayo de 2026 en la revista Nature Physics, los físicos de Oxford reportan la primera demostración experimental del "cuadroapretamiento", una interacción cuántica de cuarto orden que hasta ahora se consideraba demasiado débil para ser observable.
El apretamiento es el arte de remodelar la incertidumbre cuántica, afilando una propiedad a costa de desenfocar otra. El equipo de Oxford aplicó dos fuerzas no conmutantes precisamente controladas a un ion atrapado individual. Porque las fuerzas no conmutan, su orden importa, y esto amplifica cada una. El resultado fue una interacción de cuarto orden generada más de 100 veces más rápida que los enfoques convencionales.
La técnica abre nuevas rutas para sensores, simuladores y computadoras cuánticas. El equipo tomó un único ion, el tipo que ha sido atrapado durante décadas, y formuló una pregunta diferente. En lugar de suprimir el hecho incómodo, se inclinaron hacia él.