Durante una semana a finales de junio de 2026, el clima en Europa occidental se convirtió en una fuerza mortal. Un fenómeno meteorológico llamado "domo de calor" atrapó el aire, calentándolo y bloqueando la formación de nubes. El sol calentó la superficie, las redes eléctricas fallaron y las escuelas cerraron. Se registraron nuevas temperaturas máximas en Francia, España y el Reino Unido.
Pero el impacto más grande no se vio. En 27 países, murieron al menos 10.000 personas más de lo normal para esa época del año. Los datos provienen de EuroMOMO, una red de seguimiento de la mortalidad apoyada por la Organización Mundial de la Salud. Los investigadores analizaron todas las causas de muerte entre el 22 y el 28 de junio. No encontraron otra causa para este aumento repentino de muertes.
Lasse Vestergaard, médico en el Statens Serum Institut de Dinamarca, dijo que las cifras son inusuales y altas. "Es difícil explicar esta alta mortalidad por otra cosa que no sea el calor extremo", afirmó. La mayoría de las víctimas, más de 9.000, eran personas mayores de 65 años. El calor extremo puede causar golpes de calor y empeorar problemas cardíacos y pulmonares. Las personas mayores tienen más riesgo porque sus cuerpos regulan peor la temperatura.
Francia y Bélgica tuvieron los niveles de mortalidad más altos. En Alemania, hubo unas 5.120 muertes relacionadas con el calor en 2026, la mayoría a finales de junio. También hubo 99 ahogamientos en junio, la cifra mensual más alta en 20 años. Científicos dicen que este tipo de ola de calor sería casi imposible sin el cambio climático causado por el hombre. El calentamiento global hace que las olas de calor sean más frecuentes y severas. Un estudio encontró que el cambio climático contribuyó directamente al 42% de las muertes relacionadas con el calor en Inglaterra y Gales. Las temperaturas máximas fueron 3 o 4 grados Celsius más altas debido al calentamiento global.