A catorce millas de la costa de Benín, un equipo de investigadores viajaba en barcos de pesca tradicionales. A pesar de las difíciles condiciones del mar y los problemas con los motores, llevaban equipo de sonar avanzado con la misión de encontrar un "fantasma".
En la década de 1960, unos trabajadores del gobierno evaluaron el Golfo de Guinea y encontraron corales. Anotaron las coordenadas de una posible estructura de 40 kilómetros, pero concluyeron que el arrecife había muerto. Durante sesenta años, se consideró un lugar perdido, ya que la cobertura de coral ha disminuido mucho a nivel mundial debido al calentamiento del agua y a métodos de pesca destructivos.
Sin embargo, Gérard Zinzindohoué, científico del Institut de Recherches Halieutiques et Océanologiques du Bénin, no aceptó las viejas conclusiones. En enero de 2025, obtuvo una subvención de National Geographic para investigar el sitio. El proyecto casi se cancela por problemas con el pago del equipo de sonar y porque el transporte consumió gran parte del presupuesto.
Como Benín no tiene un barco oceanográfico, el equipo usó piraguas locales, lo cual era arriesgado. Mapearon 11.5 kilómetros del fondo marino y el sonar detectó estructuras de arrecife. Usaron un dron submarino con cámara para ver más de cerca.
Las imágenes mostraron que, a más de 50 metros de profundidad, el arrecife estaba vivo. Descubrieron un ecosistema de coral mesofótico, con parches vibrantes de al menos ocho tipos de coral y ocho tipos de peces. Este es el primer ecosistema de coral mesofótico activo confirmado en la plataforma continental del Golfo de Guinea. Aún se debate si los corales murieron y se recuperaron, o si hubo un error en la medición original.
Ahora, el objetivo es la preservación. Houangninan Midinoudewa, del Benin Marine Conservation Club, está trabajando para proteger el área, que también alberga rayas y tiburones. Se está pidiendo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza que designe la zona como un Área Importante para Tiburones y Rayas.
Los investigadores esperan establecer un área marina protegida formal. Zinzindohoué cree que este descubrimiento demuestra la importancia de que los científicos locales lideren la exploración de sus propias aguas. El arrecife ofrece una lección sobre la supervivencia y la resistencia.