El mundo perdió un bosque del tamaño de Dinamarca el año pasado. Esa fue la buena noticia.
En 2024, el planeta había eliminado la selva tropical primaria a la velocidad más rápida jamás registrada. Cuando investigadores del Instituto de Recursos Mundiales publicaron su informe anual el 29 de abril de 2026, esperaban otro capítulo sombrío. Sin embargo, los números contaban una historia diferente: la pérdida de selva tropical primaria había caído un 36% en un solo año, bajando a 4,3 millones de hectáreas.
En Brasil, la pérdida de bosque primario disminuyó un 42% comparado con 2024. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva relanzó el programa anti-deforestación PPCDAm y lo expandió más allá del Amazonas. La agencia ambiental IBAMA emitió 81% más notificaciones de violación entre 2023 y 2025.
Mientras Brasil avanzaba, Indonesia aceleraba en dirección opuesta. El productor mundial más grande de aceite de palma registró un aumento del 66% en deforestación, alcanzando 433,751 hectáreas. El presidente Prabowo Subianto, quien asumió el cargo en octubre de 2024, impulsó programas de autosuficiencia alimentaria que aceleraron la deforestación.
Globalmente, la situación sigue siendo preocupante. La pérdida de cobertura forestal alcanzó 25,5 millones de hectáreas en 2025. El mundo sigue talando árboles aproximadamente 70% más rápido de lo necesario para cumplir la meta de 2030.