El 11 de mayo, OpenAI hizo algo inusual para un laboratorio de investigación: lanzó una empresa de consultoría llamada DeployCo. Con más de 4 mil millones de dólares en financiación, OpenAI cambió su estrategia. Ya no quiere vender inteligencia artificial a las grandes empresas, sino construirla dentro de ellas.
El principal inversor es TPG, una importante empresa de capital privado estadounidense. También participan Advent International, Bain Capital y Brookfield, junto con Goldman Sachs, SoftBank y otras 15 firmas más. Los inversores recibirán una ganancia mínima anual del 17.5 por ciento.
Lo más sorprendente es que algunas de las empresas de consultoría más grandes del mundo han invertido en DeployCo. Bain & Company, McKinsey & Company y Capgemini, que son competidores directos, ahora son accionistas e socios de integración. McKinsey es simultáneamente accionista y competidor del mismo negocio.
Brad Lightcap dirige DeployCo. Antes trabajaba como director operativo de OpenAI. Denise Dresser, directora de ingresos de OpenAI, también lidera el proyecto. El modelo utiliza ingenieros especializados que trabajan dentro de las oficinas de los clientes.
DeployCo compró Tomoro, una consultora de inteligencia artificial de Londres, para obtener aproximadamente 150 ingenieros experientes. Estos ingenieros ya trabajan con empresas como Tesco, Virgin Atlantic y Mattel.
La competencia respondió rápidamente. Anthropic anunció su propio proyecto empresarial respaldado por Blackstone y Hellman & Friedman. OpenAI cree que el verdadero desafío no es el modelo de IA, sino integrarla correctamente en las empresas reales.