El agua, esencial para la vida, ahora transporta una amenaza oculta: sustancias contaminantes sintéticas microscópicas llamadas PFAS. Estos compuestos, con más de 10.000 variaciones, tienen enlaces carbono-flúor muy resistentes que la naturaleza no puede romper. Se acumulan en ecosistemas y cuerpos humanos, causando riesgos graves como cáncer y problemas de desarrollo. Eliminar estos "químicos eternos" parecía imposible, pero investigadores en Alemania están usando física extrema para combatirlos.
Científicos del Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf han desarrollado dos técnicas para destruir estas moléculas. Un método usa "cavitación hidrodinámica", donde el agua contaminada se fuerza a través de un espacio estrecho. Esto crea burbujas de vapor microscópicas que, al colapsar, generan temperaturas de miles de grados Celsius. Este calor intenso incinera los contaminantes y libera radicales hidroxilo que aceleran la descomposición. En pruebas con agua del grifo contaminada con PFOS, lograron degradar aproximadamente el 37% del químico.
El segundo método utiliza "plasma atmosférico frío" con gas inyectado. Funciona a temperatura ambiente sin aditivos. El gas inyectado ayuda a que las moléculas tóxicas se adhieran a las burbujas que suben a la superficie, donde son descompuestas por el plasma. Este método eliminó casi por completo los químicos, convirtiendo el 35% del flúor atrapado en sales de fluoruro inofensivas. Sin embargo, este proceso consume mucha electricidad y crea subproductos desconocidos.
Los investigadores planean combinar ambas tecnologías para lograr mejores resultados. Esta investigación apoya la Estrategia Nacional del Agua de Alemania y cuenta con financiación de la Unión Europea y otras instituciones.