Abelardo de la Espriella, un abogado conservador que se naturalizó ciudadano estadounidense en 2023, se autodenomina "El Tigre". Aunque nunca ha ocupado un cargo público, los resultados electorales recientes lo señalan como el favorito para la presidencia de Colombia. De la Espriella obtuvo el 43.7% de los votos en la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026. Al no alcanzar la mayoría absoluta, se enfrentará en una segunda vuelta el 21 de junio al legislador progresista Iván Cepeda, quien consiguió el 40.9%. El candidato conservador promete mano dura contra las redes criminales, erradicar cultivos de coca y detener cargamentos de droga hacia EE. UU. Donald Trump incluso lo respaldó públicamente, prediciendo mejores lazos bilaterales si gana.
Este evento en Bogotá no es aislado; refleja un gran cambio político en todo el hemisferio. Hace pocos años, los candidatos progresistas ganaron elecciones en países como Brasil, Chile, Colombia y Perú, aprovechando la crisis económica y la desigualdad. Ahora, ese impulso de izquierda se ha detenido violentamente.
La seguridad pública es el catalizador de este cambio. Según NBC News, los candidatos de derecha ganan apoyo prometiendo mano dura y control fronterizo estricto. El miedo de los votantes se explica con las estadísticas. Aunque la tasa de homicidios en América Latina y el Caribe bajó más del 5% el año pasado, promediando 17.6 muertes por 100,000 habitantes, este promedio oculta crisis locales graves. La extorsión ha aumentado y los asesinatos relacionados con drogas están en aumento en países como Perú, Colombia y Ecuador.
Colombia registró 14,780 homicidios el año pasado, su cifra más alta desde 2020. Perú documentó 2,400 asesinatos, también una cifra alta para la década. Los votantes buscan soluciones en El Salvador, donde la estrategia de Nayib Bukele de mano dura y encarcelamiento masivo se ha vuelto un modelo influyente. Prometer medidas de seguridad inflexibles parece ser una fórmula ganadora.
El mapa electoral ya se está redibujando. En Chile, José Antonio Kast, un ultraconservador, llegó al poder en diciembre de 2025. En Costa Rica, los votantes eligieron a Laura Fernández, una populista conservadora, en febrero de 2026. En Honduras, Nasry Asfura ganó una elección en diciembre. Perú se prepara para su propia segunda vuelta el 7 de junio, donde la conservadora Keiko Fujimori se enfrenta al izquierdista Roberto Sánchez. La preocupación por el crimen domina estas elecciones. En Colombia, el presidente saliente Gustavo Petro ha criticado el apoyo de Trump a De la Espriella. Sin embargo, para los votantes cansados de la violencia, la promesa de orden absoluto del "Tigre" podría ser más atractiva que las normas diplomáticas. El péndulo político de América Latina se mueve fuertemente hacia la derecha, impulsado por el peso del crimen.