En África Occidental, una gran zona de vegetación exuberante se extendía antes desde Liberia hasta Togo. Hoy, aproximadamente el noventa por ciento de la selva original de Costa de Marfil ha desaparecido. Lo que queda son islas aisladas de naturaleza salvaje, separadas entre sí por la expansión humana.
El parque nacional más grande que sobrevive es el Parque Nacional Taï. Con unos 5.000 kilómetros cuadrados, es la mayor extensión de selva primaria de la Alta Guinea que queda en la Tierra. La región es reconocida mundialmente como un punto de gran biodiversidad, famosa por albergar formas de vida que no se encuentran en ningún otro lugar. Sin embargo, décadas de tala comercial y la expansión de cultivos han reducido drásticamente el paisaje.
El Parque Nacional Taï está ahora atrapado. La tierra alrededor del área protegida ha cambiado por completo. Donde antes había árboles antiguos, ahora hay campos de arroz, cultivos de yuca, plantaciones de palma aceitera y caucho. Esta presión agrícola ha aislado el parque, convirtiendo la selva en una fortaleza sin salida para los animales.
Ahora, conservacionistas y comunidades locales están construyendo una ruta de escape. El gobierno de Costa de Marfil, a través de su agencia de parques nacionales, OIPR, ha aprobado un plan para crear un corredor para la vida silvestre. Este camino de cuatro kilómetros seguirá un río a través de la comuna de Taï, conectando con el Parque Nacional Grebo en la vecina Liberia.
El éxito de este proyecto depende de una pequeña comunidad llamada Nigré. Los aldeanos han acordado plantar especies de árboles nativos junto a sus cultivos. Al combinar agricultura y silvicultura, están ayudando a construir un puente viviente para la vida silvestre. Una vez establecido, este corredor será una Reserva Natural Voluntaria, gestionada en colaboración con los habitantes.