El dióxido de carbono actúa como una manta pesada en la atmósfera de la Tierra. Atrapa el calor e impulsa el cambio climático global. Durante años, los científicos han buscado formas de capturar este gas de efecto invernadero y convertirlo en algo útil. Un método prometedor es la electroreducción de CO2. Esta técnica utiliza corrientes eléctricas para transformar la contaminación de carbono en químicos útiles, como etanol, etileno y monóxido de carbono.
Pero esta magia química no puede ocurrir en el vacío. La reacción requiere un medio líquido específico, llamado electrolito, para funcionar correctamente. El líquido ideal debe absorber grandes cantidades de dióxido de carbono y transportar el gas rápidamente. También debe soportar un estrés eléctrico intenso mientras guía la creación de productos químicos específicos. Encontrar este líquido perfecto es un desafío monumental. Si los científicos intentaran probar millones de líquidos potenciales en un laboratorio estándar, los experimentos consumirían décadas de esfuerzo humano.
Un equipo de investigación de la Universidad Stony Brook encontró una manera de evitar la espera. El 19 de junio de 2026, revelaron un nuevo y potente método computacional. El proyecto fue guiado por el investigador doctoral Kuldeepsinh Raj y el profesor Nav Nidhi Rajput. Rajput tiene experiencia en ciencia de materiales computacional, habiendo trabajado previamente en proyectos similares en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley. Juntos, fusionaron inteligencia artificial, modelado químico y física molecular en una única herramienta digital.
En lugar de probar químicos físicos, el programa informático analizó 1.3 millones de candidatos moleculares. El sistema identificó con éxito seis disolventes líquidos prometedores que nadie había probado antes para este trabajo específico. El grupo consta de cinco moléculas de éter cíclico y un compuesto a base de nitrilo. Estos líquidos recién descubiertos son excelentes para absorber dióxido de carbono y moverlo rápidamente a través de un espacio de reacción. Además, el equipo descubrió las reglas estructurales ocultas que hacen que una molécula funcione bien, las cuales dependen completamente de cómo están dispuestos sus átomos. Los resultados se detallaron en la revista Cell Reports Physical Science.
La Universidad Stony Brook es una importante institución pública de investigación en Nueva York. Dilip Gersappe, quien preside el Departamento de Ciencia de Materiales e Ingeniería Química, destacó la importancia del trabajo. "Este avance captura la misión central de nuestro departamento, combinando métodos computacionales de vanguardia con ciencia fundamental para abordar los desafíos más urgentes del mundo", afirmó Gersappe.
En lugar de ocultar sus métodos, los investigadores optaron por compartirlos. Colocaron todos sus modelos y datos en una plataforma pública llamada COSMIC, que significa CO2 Solvent Materials Informatics Collection. Esta biblioteca de código abierto invita a la comunidad científica mundial a construir sobre su éxito. Gersappe explicó que los investigadores "desbloquearon una vía rápida para la tecnología de utilización de carbono y, al poner sus modelos a disposición a través de la base de datos COSMIC, están proporcionando una plataforma de lanzamiento colaborativa para investigadores de energía limpia en todo el mundo".
El descubrimiento ofrece un nuevo camino para la tecnología de energía renovable. Al combinar la velocidad de la inteligencia artificial con la precisión de la química, los científicos están aprendiendo a convertir un contaminante global en los combustibles del mañana.