Nadie lo vio. Ninguna cámara capturó al calamar gigante deslizándose por la oscuridad. Ninguna red lo sacó de las profundidades. Sin embargo, los científicos ahora saben que un calamar gigante, la criatura que llenaba las leyendas de los marineros sobre el kraken, estaba nadando recientemente en los cañones submarinos frente a Australia Occidental.
Lo encontraron en el agua misma. Un equipo dirigido por la Universidad de Curtin en Perth publicó un estudio en la revista Environmental DNA a principios de mayo. Utilizaron ADN ambiental (eDNA) para detectar por primera vez un calamar gigante en Australia Occidental. Los animales constantemente dejan pequeños fragmentos de sí mismos en el mar: piel, mucosa y desechos. Filtrando y analizando muestras de agua marina, los investigadores pueden saber qué especies pasaron recientemente por allí.
El calamar gigante es uno de los invertebrados más grandes de la Tierra. Mide aproximadamente 10 a 13 metros de largo, pesa hasta 275 kilogramos y tiene ojos de 30 centímetros, entre los más grandes del reino animal. Vive en aguas profundas y casi nunca se ve vivo. En las aguas de Australia Occidental no se había registrado durante más de 25 años.
Esta vez, su ADN apareció en seis muestras diferentes de agua en dos cañones submarinos. Durante la expedición, los científicos detectaron 226 especies en total. También encontraron tiburones, angulas sin cara y ballenas que bucean profundamente. Muchas secuencias de ADN no coincidían con nada conocido, sugiriendo que hay biodiversidad que la ciencia aún no ha descrito.