En Rumanía, el ejército utilizó explosivos para intentar aumentar el flujo de agua hacia la central nuclear de Cernavodă, ya que el río Danubio se encuentra en un nivel récord. Soldados volaron barreras de roca en el canal de Bala el 2 de agosto de 2026, en un intento desesperado por dirigir el agua restante hacia la planta. Este evento es un ejemplo de la crisis energética que vive Europa del Este debido al cambio climático.
La sequía severa y las altas temperaturas han afectado gravemente al Danubio, que atraviesa diez países. En Rumanía, el caudal del río ha caído a menos de un tercio de su volumen normal. Las centrales nucleares necesitan grandes cantidades de agua para enfriar sus reactores y operar de forma segura.
En Hungría, la central nuclear de Paks ha reducido su producción de 2.000 megavatios a solo 240 megavatios. Esta planta genera la mitad de la electricidad del país. El primer ministro húngaro, Péter Magyar, advirtió que los peores días aún estaban por venir y que se implementaron medidas de ahorro de energía, como la restricción de trenes de carga y la reducción del consumo industrial.
Otros países enfrentan problemas similares. Rumanía declaró una emergencia energética nacional y tuvo que desconectar una de las dos unidades de su planta de Cernavodă. Hungría ha tenido que pedir electricidad a Ucrania. En Serbia, las centrales hidroeléctricas producen solo el 20-30% de su capacidad normal.
Las temperaturas en la región superan los 38 grados Celsius sin previsión de lluvia. Europa se está calentando al doble del promedio mundial, según la agencia Copernicus. El Danubio ha alcanzado niveles mínimos históricos, afectando el transporte fluvial y revelando objetos históricos como un barco de guerra alemán de la Segunda Guerra Mundial.