Debajo del Océano Pacífico, un gran río de metal líquido está actuando de forma inesperada para los científicos. A unos 2.200 kilómetros bajo nuestros pies se encuentra el núcleo externo de la Tierra, un océano de hierro fundido que genera el campo magnético del planeta. Este campo nos protege del viento solar. Durante años, los científicos pensaban que las corrientes en el núcleo externo fluían principalmente hacia el oeste y que el sistema era estable.
Sin embargo, en 2010, un estudio reciente publicado en el Journal of Studies of Earth's Deep Interior reveló un cambio drástico. Una corriente lenta hacia el oeste, bajo el Pacífico ecuatorial, se convirtió de repente en una fuerte corriente hacia el este. Este cambio representó aproximadamente el cinco por ciento de la circulación total en el núcleo externo. Este descubrimiento ha cambiado nuestra comprensión del interior del planeta, demostrando que el núcleo externo puede transformarse rápidamente.
Frederik Dahl Madsen, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Edimburgo, dijo que esta inversión de flujo plantea nuevas preguntas sobre el comportamiento del interior profundo de la Tierra. Para investigar esto, el equipo analizó datos de satélites como CHAMP, Ørsted y CryoSat, además de mediciones terrestres. Los datos más importantes provinieron de la misión Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA), lanzada en 2013. Estos satélites, con magnetómetros sensibles, ayudan a aislar las señales magnéticas del núcleo profundo.
Anja Stromme, Gerente de la Misión Swarm en la ESA, destacó la importancia de la perspectiva orbital. Aunque Swarm se lanzó después del evento de 2010, sus datos de alta precisión nos informan sobre el período posterior. Stromme explicó que las mediciones satelitales a largo plazo permiten seguir los cambios casi en tiempo real.
Los científicos observaron patrones de flujo cambiantes y correlaciones extrañas, como la fuerte corriente hacia el este en el Pacífico coincidiendo con cambios en el núcleo interno sólido. Madsen sugirió que estos cambios en el interior profundo podrían estar asociados. Además, las modificaciones del núcleo externo podrían estar relacionadas con una interrupción en el período de rotación de la Tierra entre 2010 y 2014, y con sacudidas geomagnéticas detectadas en 2017, atribuidas a movimientos caóticos en el núcleo. Además, las modificaciones del núcleo externo podrían estar relacionadas con una interrupción en el período de rotación de la Tierra entre 2010 y 2014, y con sacudidas geomagnéticas detectadas en 2017, atribuidas a movimientos caóticos en el núcleo. Además, las modificaciones del núcleo externo podrían estar relacionadas con una interrupción en el período de rotación de la Tierra entre 2010 y 2014, y con sacudidas geomagnéticas detectadas en 2017, atribuidas a movimientos caóticos en el núcleo. Además, las modificaciones del núcleo externo podrían estar relacionadas con una interrupción en el período de rotación de la Tierra entre 2010 y 2014, y con sacudidas geomagnéticas detectadas en 2017, atribuidas a movimientos caóticos en el núcleo.
La causa de este cambio masivo sigue siendo desconocida. La corriente hacia el este alcanzó su punto máximo alrededor de 2020 y ha ido disminuyendo. Elisabetta Iorfida, Científica de la Misión Swarm en la ESA, señaló que estos hallazgos demuestran la naturaleza dinámica de la frontera núcleo-manto y que los cambios regionales pueden ocurrir rápidamente. Las misiones satelitales ofrecen una visión cada vez más detallada de los procesos internos de nuestro planeta, revelando que el núcleo de la Tierra es más variable y complejo de lo que se pensaba. Las misiones satelitales ofrecen una visión cada vez más detallada de los procesos internos de nuestro planeta, revelando que el núcleo de la Tierra es más variable y complejo de lo que se pensaba.
El destino final de esta corriente es un misterio. Los científicos intentan determinar si es una anomalía temporal, parte de un ciclo o un nuevo estado permanente para el centro de nuestro mundo. Aunque la superficie parece estable, el interior del planeta está en constante cambio.