En un rancho del condado de Zavala en el sur de Texas, los veterinarios descubrieron algo que los Estados Unidos no había visto en su ganado durante casi sesenta años: larvas de gusano barrenador del Nuevo Mundo. El animal afectado era un becerro de tres semanas, con la infección en la herida de su cordón umbilical.
Este insecto parasitario es peligroso porque sus larvas se alimentan de carne viva, no de tejido muerto. El descubrimiento fue confirmado por los laboratorios del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en Iowa. Las autoridades reaccionaron rápidamente, estableciendo restricciones de movimiento para animales de sangre caliente en una zona de aproximadamente diecinueve kilómetros alrededor del sitio.
La solución principal es antigua pero efectiva: científicos crían millones de moscas macho estériles y las liberan en la naturaleza. Como las hembras de gusano barrenador se aparean solo una vez, cuando se aparean con machos estériles, sus huevos nunca eclosionan. Esta estrategia funcionó en los años sesenta para eliminar la plaga.
Ahora es urgente repetir el éxito. Texas es el mayor productor de ganado del país, con una industria valuada en aproximadamente quince mil millones de dólares. La amenaza es seria: la plaga ha estado avanzando desde México y América Central desde 2023. Las autoridades aseguran que la carne y otros alimentos están seguros, pero la batalla biológica contra este antiguo enemigo ha comenzado de nuevo.