En cualquier farmacia encontramos botellas de cápsulas de aceite de pescado que prometen proteger los ojos. El ingrediente principal es casi siempre el DHA, un ácido graso omega-3 que se encuentra en peces aceitosos y aceites de algas. Es el suplemento más asociado con la salud retiniana.
Un nuevo estudio de la Universidad de California, Irvine sugiere que estas botellas apuntan a la molécula equivocada.
Investigadores liderados por Dorota Skowronska-Krawczyk reportaron que una sola inyección de un ácido graso diferente y mucho más obscuro restauró la función visual en ratones envejecidos. El DHA por sí solo no hizo nada parecido. Los hallazgos, publicados en la revista Science Translational Medicine, señalan un posible nuevo camino para tratar la degeneración macular relacionada con la edad, la principal causa de pérdida de visión en adultos mayores.
El compuesto en el centro de esta historia se llama 24:5n-3. No es algo que puedas comprar. Es el producto enzimático directo del ELOVL2, un gen tan relacionado con la edad biológica que los científicos lo usan como uno de los relojes moleculares más precisos del cuerpo.
Este reloj, resulta, funciona a través de la parte posterior del ojo. Los resultados fueron medibles en tres pruebas de visión diferentes. Una sola inyección de 24:5n-3 mejoró la función visual durante hasta cuatro semanas. Las retinas de los animales tratados también se veían más jóvenes bajo inspección más cercana.