En la parte inferior de la Luna, dentro de cráteres que nunca ven el sol, las temperaturas son muy bajas. Este paisaje helado y oscuro contiene lo que podría ser el recurso más valioso del sistema solar: agua congelada. El 23 o 24 de agosto de 2026, un cohete Long March 5 despegará del sur de China. Lleva a Chang'e-7, una misión diseñada para buscar este hielo oculto.
James Head, científico lunar de la Universidad de Brown, describe a Chang'e-7 como "la misión robótica lunar más ambiciosa y compleja jamás intentada". La nave espacial no es un solo vehículo, sino un sistema no tripulado compuesto por cuatro partes: un orbitador, un módulo de aterrizaje, un vehículo explorador (rover) y una máquina voladora experimental llamada 'hopper'.
Después del lanzamiento, la nave viajará cinco o seis días antes de entrar en órbita lunar. Dará vueltas a la Luna durante meses antes de descender a finales de 2026. El módulo de aterrizaje intentará posarse en una zona de menos de 100 metros, cerca del Cráter Shackleton, en el polo sur lunar.
Una vez en la superficie, el 'hopper' será el protagonista. Esta pequeña nave tiene seis patas con amortiguadores para aterrizar en terrenos difíciles. Asa Stahl, editor de The Planetary Society, explica que el vehículo "usará propulsión de cohete para volar a uno de estos cráteres permanentemente oscuros donde puede buscar signos de hielo de agua".
El 'hopper' puede dar grandes saltos, viajando hasta 15 kilómetros para llegar a diferentes cuencas oscuras. Después de aterrizar, usará un taladro especial para cavar un metro en la tierra lunar. Los científicos creen que el hielo de agua podría ser el 10 por ciento del suelo en estas profundidades. Un instrumento a bordo analizará las muestras para encontrar moléculas de agua.
Encontrar hielo accesible cambiaría el futuro de los viajes espaciales. El agua lunar podría usarse como agua potable y combustible para cohetes. China planea aterrizar sus propios astronautas en la Luna antes del fin de la década y Chang'e-7 probará tecnologías para una base lunar permanente, un proyecto conjunto con Rusia. Una misión posterior probará la construcción con suelo lunar.