La ciudad de Kati, ubicada a unos 15 kilómetros al noroeste de Bamako, ha sido durante años el lugar más seguro de Mali. Allí se encuentra la base militar principal del país y donde duerme el líder de la junta, el General Assimi Goïta. El sábado 25 de abril, una bomba suicida destruyó el complejo residencial del general más poderoso de Mali.
El General Sadio Camara, ministro de defensa, sobrevivió la explosión inicial, intercambió fuego con los atacantes y fue llevado al hospital, pero murió por sus heridas. Su segunda esposa y dos de sus nietos también fueron asesinados. Camara tenía 47 años y fue una figura central en los golpes de estado que llevaron a la junta actual al poder.
Esta bomba no fue un ataque aislado. Fue el inicio de un asalto coordinado en toda la nación que afectó Bamako, Gao, Sevare y, más importante, Kidal. Por primera vez, los grupos yihadistas y los rebeldes Tuareg atacaron juntos. Dentro de días, la coalición capturó Kidal, la histórica fortaleza Tuareg en el noreste de Mali. Las tropas malienses y las fuerzas rusas se retiraron.
Esta victoria revierte un logro anterior de la junta. En noviembre de 2023, las fuerzas malienses habían recuperado Kidal tras un largo sitio. Ahora esa ciudad está nuevamente en manos de los rebeldes.