En Sunderland, una ciudad que había votado al Partido Laborista durante tanto tiempo que los habitantes casi no recordaban otra cosa, el recuento terminó y el color del concejo cambió. Lo mismo sucedió en Essex, controlado por los Conservadores durante aproximadamente veinticinco años. También en Havering, en el este de Londres. Cuando se contaron los últimos votos de las elecciones locales del 7 de mayo de 2026, Reform UK, un partido que prácticamente no tenía concejales un año antes, controlaba catorce concejalías inglesas y había ganado más de 1.400 escaños.
Nigel Farage, líder del partido, lo llamó "un cambio verdaderamente histórico en la política británica". Los resultados confirmaron sus palabras.
El Partido Laborista perdió alrededor de 1.500 escaños y el control de 38 concejalías. Los Conservadores perdieron más de 500 escaños y seis concejalías. Los Demócratas Liberales ganaron más de 150 escaños, y los Verdes sumaron más de 300.
Reform UK ganó 53 escaños en Essex y tomó control de Sunderland, Newcastle-under-Lyme, Suffolk County Council y Havering, su primer distrito londinense. En Londres, cuatro distritos pasaron a los Verdes. En Gales, Plaid Cymru se convirtió en la fuerza más grande del Senedd. Eluned Morgan, Primera Ministra Laborista de Gales, perdió su propio escaño.
En Westminster, aproximadamente 30 diputados laboristas pidieron públicamente la renuncia del líder Keir Starmer. Sin embargo, Starmer se negó a abandonar su cargo, describiendo su administración como "un proyecto de renovación de 10 años".