Durante décadas, tener un robot quirúrgico en un hospital significaba necesitar espacio para una máquina muy grande. Los sistemas tradicionales requieren quirófanos amplios, lo que impide que los centros médicos más pequeños ofrezcan los últimos procedimientos mínimamente invasivos. El 22 de julio de 2026, esa barrera física desapareció.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos otorgó autorización a Johnson & Johnson para un enfoque completamente nuevo en cirugía automatizada. Conocido como el Sistema Quirúrgico Robótico OTTAVA, esta tecnología es la primera plataforma robótica de tejidos blandos del mundo integrada directamente en la propia mesa quirúrgica.
En lugar de acercar un carrito grande al paciente, el personal médico que usa OTTAVA trabaja con una cama de operaciones de tamaño estándar. Cuatro brazos robóticos están integrados en la estructura. Cuando los cirujanos no los necesitan, estos brazos mecánicos se retraen y se ocultan bajo la superficie. Al eliminar las voluminosas estructuras y carritos de los diseños anteriores, la nueva plataforma reduce el espacio necesario en un quirófano entre un treinta y un cincuenta por ciento.
Para demostrar que el sistema podía funcionar en espacios reducidos, los investigadores iniciaron el ensayo clínico FORTE. Probaron el equipo en seis hospitales de los Estados Unidos. Los quirófanos variaban en tamaño, algunos de tan solo 243 pies cuadrados. Sorprendentemente, cinco de estas seis ubicaciones nunca antes habían albergado una cirugía robótica. Algunas de las instalaciones se consideraban inadecuadas para tecnología tan avanzada porque carecían de espacio suficiente.
El ensayo se centró en operaciones de bypass gástrico Roux-en-Y. Este procedimiento específico para perder peso es muy complejo y requiere que los cirujanos trabajen en múltiples áreas del abdomen para redirigir el tracto digestivo. Treinta pacientes se sometieron a la operación utilizando los nuevos brazos integrados en la mesa. Los resultados fueron perfectos. Los equipos médicos completaron con éxito los treinta procedimientos sin necesidad de abandonar la tecnología y cambiar a cirugía manual convencional. En el plazo de un mes, los pacientes experimentaron una reducción promedio de treinta libras, y el estudio cumplió todos sus objetivos principales de seguridad y eficacia.