En lo profundo de la constelación de Cáncer, a miles de años luz de la Tierra, se desarrolla una violenta danza cósmica. Un agujero negro supermasivo, con una masa de 18 mil millones de soles, se encuentra en el centro de un cuásar llamado OJ287. Cada doce años, un agujero negro compañero más pequeño, con 150 millones de masas solares, atraviesa el disco de gas y polvo que rodea al objeto más grande. Esta colisión provoca enormes erupciones de luz, haciendo que el sistema brille hasta cuatro veces más de lo normal durante unos dos días.
Durante décadas, los astrónomos sospecharon de esta pareja extrema. Ahora, finalmente tienen la imagen para probarlo. Un equipo internacional de investigadores ha producido la primera fotografía de radio que muestra dos agujeros negros supermasivos orbitando uno al otro.
Capturar esta imagen requirió un instrumento de escala inimaginable. Para resolver este problema, los científicos conectaron instalaciones de radio terrestres con el telescopio espacial ruso RadioAstron. Debido a que RadioAstron orbitaba a unos 360.000 kilómetros de nuestro planeta, la red combinada funcionó como una sola cámara que abarcaba la distancia Tierra-Luna. Esta configuración logró un nivel de detalle aproximadamente 100.000 veces mayor que los observatorios ópticos tradicionales.
Los agujeros negros son invisibles, pero la nueva fotografía los revela a través de los intensos chorros de partículas que emiten. El investigador Mauri Valtonen explicó el avance: "Por primera vez, hemos logrado obtener una imagen de dos agujeros negros orbitando uno al otro". La imagen revela que el agujero negro más pequeño, al girar alrededor de su compañero masivo, crea un chorro de partículas en forma de espiral.
La imagen pone fin a un debate de cuarenta años sobre si los agujeros negros supermasivos en pareja existen en la naturaleza. Al convertir el espacio entre la Tierra y la Luna en una lente gigante, la humanidad ha observado finalmente a estos dos gigantes cósmicos bailar.