En toda Rusia, los conductores experimentan una nueva realidad del conflicto. En gasolineras desde las fronteras occidentales hasta Siberia, los automovilistas forman largas filas. En la región de Irkutsk, las estaciones de Rosneft limitan las compras a 50 litros por vehículo al día. Esta escasez se debe a una campaña aérea. El 28 de junio de 2026, el presidente ruso Vladímir Putin reconoció una "cierta escasez" de combustible, prometiendo reparaciones rápidas. Admitió el impacto en los ciudadanos. "Lamentablemente, todavía hay filas en las gasolineras", dijo Putin. Confirmó cómo los drones ucranianos han dañado la producción de petróleo de Rusia. La noche del 28 al 29 de junio, las fuerzas ucranianas lanzaron drones contra dos importantes refinerías. En Krasnodar, un incendio envolvió la refinería de Slavyansk-na-Kubani. Otro ataque afectó una instalación en Yaroslavl, a 700 kilómetros de Ucrania. Kyiv llama a esto "sanciones de largo alcance" para agotar los recursos de Moscú y hacer que los civiles rusos sientan las cargas del conflicto. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski describió las operaciones como una contramedida necesaria. El 18 de junio, Rusia enfrentó un gran número de drones, afirmando haber interceptado 555 en todo el país. A pesar de esto, la Refinería de Petróleo de Moscú fue atacada por segunda vez en una semana. Al menos 17 regiones han implementado límites en la distribución de gasolina y diésel. El banco central de Rusia advirtió que si el sector energético opera por debajo de su capacidad, el crecimiento económico proyectado podría verse amenazado. La situación es grave en Crimea, cuya principal fuente de combustible es la instalación de Slavyansk. Los administradores rusos suspendieron la distribución de gasolina para civiles, creando la peor crisis energética en una década. Putin considera la campaña de drones un intento de provocar malestar interno. Sin embargo, el campo de batalla ahora incluye las refinerías y la frustración de los conductores en los surtidores.