El ajolote, una salamandra mexicana con agallas rosadas, posee una capacidad biológica extraordinaria: puede regenerar sus extremidades, corazón, cerebro y médula espinal. Durante décadas, los científicos se han preguntado qué les falta a los humanos.
Unos investigadores de la Universidad de Wake Forest, la Universidad Duke y la Universidad de Wisconsin-Madison creen haber encontrado parte de la respuesta. Lo sorprendente es que los humanos ya tenemos el gen, simplemente dejamos de usarlo.
El equipo identificó dos genes, SP6 y SP8, como un interruptor maestro para regenerar huesos de extremidades. Estos genes pertenecen a una familia de factores de transcripción que controlan cuándo se activan otros genes. Lo notable es que funcionan en salamandras, peces cebra y ratones.
Usando la tecnología CRISPR, los investigadores eliminaron el gen SP8 del ajolote y observaron que los huesos no se regeneraban correctamente. Después, diseñaron una terapia génica que restauró parcialmente la capacidad de regeneración en ratones.
Más de un millón de amputaciones de extremidades ocurren anualmente en el mundo debido a enfermedades vasculares, diabetes e infecciones. Los investigadores sugieren que las instrucciones biológicas para la regeneración aún existen en nosotros, archivadas pero no eliminadas. Los humanos tenemos SP6 y SP8, pero estos genes se silencian después del desarrollo embrionario. La salamandra nunca los detuvo.
Aunque el trabajo está en etapas tempranas, sugiere que la diferencia entre humanos y salamandras es menor de lo que pensamos.