Las colinas de la Toscana parecen muy tranquilas, pero bajo su superficie se esconde un gigante dormido. Científicos han descubierto un enorme cuerpo de roca fundida y parcialmente fundida a unos 8 a 15 kilómetros de profundidad. Este reservorio subterráneo tiene unos 6.000 kilómetros cúbicos, un tamaño similar a los sistemas bajo supervolcanes como Yellowstone en Estados Unidos.
A pesar de su gran tamaño, este océano de magma no representa un peligro inmediato. La región no tiene grandes cráteres y la corteza terrestre no se ha movido mucho. El último evento volcánico importante en la zona fue hace unos 300.000 años en el Monte Amiata, y fue una erupción pequeña.
Para encontrar esta estructura oculta, un equipo internacional de científicos utilizó unos 60 sismógrafos sensibles. Usaron una técnica llamada tomografía de ruido ambiental, que analiza las vibraciones constantes de la Tierra causadas por las olas del mar o los cambios atmosféricos. Las ondas sísmicas viajan más lento al pasar por el magma, lo que permitió a los científicos mapear la corteza terrestre.
Los hallazgos explican un fenómeno conocido en la zona de Larderello, llamada "Valle del Diablo" por sus fuentes de vapor. El calor intenso proviene del sistema de magma, que impulsa la energía geotérmica utilizada en plantas de electricidad desde principios del siglo XX.
Este descubrimiento es importante no solo para la investigación científica, sino también para aplicaciones prácticas. Los reservorios de magma pueden contener elementos raros y litio, cruciales para las baterías de vehículos eléctricos y las energías renovables. El equipo de investigación demostró que la tomografía de ruido ambiental es una herramienta útil y económica para explorar el subsuelo y apoyar la transición energética global.