A mediados de agosto, Japón celebra Obon, una festividad importante para visitar a la familia. Sin embargo, el 13 de agosto de 2026, lluvias torrenciales en la prefectura de Chiba convirtieron los viajes de vacaciones en una lucha por sobrevivir. En el Aeropuerto Internacional de Narita, en Chiba, unos 7.000 viajeros quedaron atrapados porque las carreteras y las vías de tren se inundaron. Los pasajeros esperaron dentro del aeropuerto, donde el personal les dio comida, bebida y camas. La tormenta se formó por la humedad tropical que chocó con aire frío en la atmósfera. La Agencia Meteorológica de Japón emitió su alerta más alta por fuertes lluvias en Chiba, algo que nunca antes había ocurrido en la región. En una hora, la ciudad de Chiba recibió 115 milímetros de lluvia, una cantidad que normally cae en todo agosto. Las crecidas rápidas del agua causaron muertes. Las autoridades confirmaron al menos cuatro fallecidos. Más de 400.000 residentes en Chiba y la vecina prefectura de Ibaraki tuvieron que evacuar sus hogares. Hubo cortes de electricidad y se emitieron alertas por deslizamientos de tierra. Se abrieron más de 200 refugios temporales. Las fuerzas de defensa de Japón ayudaron a rescatar a unas 4.000 personas atrapadas en una estación de tren. El viernes por la mañana, la lluvia disminuyó y el aeropuerto reanudó sus operaciones normales. El gobernador de Chiba, Toshihito Kumagai, describió el diluvio como una situación muy inusual.