En el fondo del Atlántico Norte, anclados a kilómetros bajo las olas, instrumentos han estado escuchando durante casi dos décadas. Midieron presión, temperatura y los movimientos de las corrientes en la oscuridad. Lo que registraron demuestra que una de las máquinas más poderosas de la Tierra se está debilitando.
La Circulación Meridional del Atlántico (AMOC) es una enorme cinta transportadora oceánica que lleva agua cálida y salada desde los trópicos hacia el norte, donde se enfría, se hunde y regresa hacia el sur como un río profundo y frío bajo el mar. Por eso Londres tiene inviernos suaves mientras ciudades en Canadá a la misma latitud se congelan.
Según un nuevo estudio de la Universidad de Miami, esta máquina se ha debilitado constantemente durante casi veinte años. El investigador Shane Elipot explica que una AMOC más débil puede cambiar los patrones del clima, causando tormentas extremas, cambios en las lluvias e inviernos más fríos en algunas regiones.
Otro estudio proyecta que la AMOC se debilitará aproximadamente 51 por ciento para el año 2100. Este número es mucho más grande que las proyecciones anteriores. Los instrumentos en el fondo del océano seguirán registrando datos, y los científicos continuarán analizando esta importante información sobre el futuro del planeta.