Desde 2022, un fenómeno peculiar ha aparecido en las imágenes del Telescopio Espacial James Webb de la NASA. En el antiguo cosmos, pequeños puntos rojos aparecían en los datos. Estos cuerpos compactos y muy brillantes generaron un intenso debate entre los astrónomos. Ahora, los científicos han identificado una de estas anomalías misteriosas, revelando algo completamente sin precedentes.
En la revista Nature, los investigadores anunciaron la primera observación confirmada de una "estrella de agujero negro". Esta entidad, llamada MoM-BH*-1, existe unos 660 millones de años después del inicio del universo. Como la luz tarda en viajar, observar este objeto significa mirar más de 13 mil millones de años atrás.
La escala de esta anomalía es difícil de comprender. En su centro hay un agujero negro que se estima pesa 100.000 veces más que nuestro sol. Alrededor de este abismo gravitacional hay una enorme capa de gas de hidrógeno puro que se extiende tanto como nuestro sistema solar.
Rohan Naidu, astrofísico de la Universidad de Hawái y líder de la investigación, dijo: "Creemos que hay un agujero negro central 100.000 veces más masivo que el sol. Y alrededor de este agujero negro, habría esta envoltura de gas muy extendida que parece una estrella del tamaño del sistema solar. Es enorme".
La estructura resultante emite energía 100 mil millones de veces más que una estrella normal. Esa intensidad genera su luz a través de la fricción violenta del material que cae hacia el centro. La radiación intensa atraviesa la gruesa capa de hidrógeno, dándole su brillo rojo característico. Robert Simcoe, director del Instituto Kavli del MIT, explicó que los astrónomos suelen culpar al polvo cósmico por este color.
Sin embargo, MoM-BH*-1 contiene muy pocos elementos pesados, solo hidrógeno y helio primordiales. El color rojo proviene de la densa capa de gas. El equipo usó instrumentos infrarrojos del James Webb para analizar la luz del objeto. Encontraron una caída dramática en la luz en ciertas longitudes de onda, lo que eliminó la posibilidad de una estrella normal.
El descubrimiento fue posible gracias al programa "Mirage or Miracle", que busca distinguir galaxias primordiales verdaderas de impostores cósmicos. El equipo cree que han resuelto el misterio de los puntos rojos. Naidu explicó que estos puntos parecen ser comunes en el universo temprano pero desaparecen en tiempos modernos.
La historia de MoM-BH*-1 aún no ha terminado. El objeto está cerca de una galaxia más brillante y joven. Los modelos predicen que colisionarán y se fusionarán en unos 100 millones de años.
Para los astrónomos, este objeto ofrece una ventana a cómo los agujeros negros supermasivos pudieron formarse en la infancia del universo. Jorryt Matthee, profesor del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria, sugirió que estos objetos podrían ser los motores centrales de los primeros quásares. "Lejos de ser un espejismo", dijo Matthee, "esto podría ser un milagro cósmico".