En Pukhivka, un pueblo cerca de la capital de Ucrania, una casa fue destruida por un ataque ruso con drones en la madrugada del 8 de agosto de 2026. Murieron un abuelo, una abuela y su nieto de tres años. La madre del niño y su hermano de quince años sobrevivieron, pero fueron hospitalizados. Un vecino que intentó ayudar también resultó herido. Los supervivientes sufrieron quemaduras y heridas por los escombros. Los edificios de la granja y los vehículos de la familia también quedaron destruidos.
Este ataque fue parte de una gran operación rusa. Durante la noche, Rusia lanzó 151 drones contra Ucrania, de los cuales las defensas ucranianas interceptaron 135. Rusia también disparó seis misiles balísticos contra zonas civiles en Kyiv. Estos misiles son muy difíciles de detener porque vuelan a gran velocidad. El sistema Patriot, de Estados Unidos, es la mejor defensa contra ellos, pero Ucrania se está quedando sin munición para este sistema.
La falta de munición para el Patriot dificulta la protección de las ciudades ucranianas. Las tensiones internacionales también afectan la disponibilidad de armas defensivas para Kyiv. El ataque con misiles en Kyiv mató al menos a una persona y causó incendios. La destrucción también afectó a otras diez provincias ucranianas.
Los ataques rusos combinan drones y misiles para agotar las defensas. Sven Coppens, de Plan International, dijo que estos ataques dejan a los civiles menos tiempo para ponerse a salvo. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, dijo que Rusia ataca casas civiles a propósito. Las noches en Ucrania siguen siendo peligrosas, y la escasez de municiones en el mundo tiene consecuencias trágicas en Ucrania.