Durante más de una década, un explorador robótico ha estado subiendo lentamente una gran montaña en otro mundo. El 19 y 20 de junio de 2026, el rover Curiosity de la NASA observó un valle marciano y capturó una imagen completa de algo sin precedentes. Se extendía en todas las direcciones visibles un vasto paisaje cubierto completamente de formas geométricas.
El rover había entrado en una región que los científicos llaman Valle Grande. Mientras viajaba hacia arriba por esta área, sus cámaras revelaron una superficie fracturada en miles de pequeños polígonos. Cada forma mide entre cuatro y ocho centímetros. Juntas, encajan perfectamente para crear una textura que se parece a un panal de miel gigante sobre la tierra alienígena.
Los patrones dominan el terreno, incluso rodean la base de una colina empinada de seis metros de altura llamada Miraflores, que está cubierta por una gruesa capa de arena. Aunque el rover había visto grietas geométricas similares antes, esos parches anteriores eran muy pequeños. Este nuevo descubrimiento marca el campo continuo más grande de fracturas poligonales jamás encontrado durante toda la misión.
La gran escala del descubrimiento sorprendió al equipo en la Tierra. El Jet Propulsion Laboratory en Pasadena, California, construyó el rover y dirige sus movimientos diarios. Ashwin Vasavada, el científico jefe de la misión en la instalación, señaló que el rover ha revelado muchas vistas increíbles a lo largo de los años.
"Hemos visto muchos paisajes fascinantes a través de los ojos de Curiosity, pero este mar de polígonos nos dejó sin aliento", dijo Vasavada. Medimos sus formas y química cuidadosamente y esperamos que haya pistas en los datos sobre cómo se formaron estas características.
Los investigadores ahora están analizando la composición química y la geometría exacta de estas formas para resolver el misterio de su creación. En el pasado, Curiosity encontró grietas similares que definitivamente fueron causadas por lodo húmedo que se secaba. Sin embargo, estas nuevas texturas de panal de miel podrían tener un origen diferente. Podrían ser el resultado de cambios extremos de temperatura entre caliente y frío. Alternativamente, podrían haberse formado cuando capas pesadas de tierra presionaron sedimentos húmedos enterrados, forzando la salida del agua atrapada.
Este descubrimiento añade una pieza más a un rompecabezas que los científicos han estado armando desde que Curiosity aterrizó el 5 de agosto de 2012. Desde 2014, la máquina ha estado subiendo el Monte Sharp, un pico imponente que se eleva cinco kilómetros sobre el paisaje circundante. Hace miles de millones de años, las secciones inferiores de esta montaña estaban cubiertas de arroyos y estanques de agua.
Durante su largo viaje, el rover ha descubierto rocas espaciales, cristales de azufre y compuestos orgánicos cruciales. Estos materiales orgánicos son los bloques de construcción químicos necesarios para el ADN y el ARN. Si bien los científicos no saben si estos compuestos fueron creados por organismos vivos o por reacciones químicas simples, su presencia demuestra que el antiguo Marte tenía los ingredientes adecuados para potencialmente albergar vida microscópica básica.
Ahora, catorce años después de su solitaria caminata, Curiosity ha demostrado que el planeta rojo todavía guarda sorpresas masivas. Mientras los investigadores estudian los datos del valle del panal de miel, el rover continúa su lento ascenso, buscando la próxima pista oculta en el polvo.