Ceuta, una pequeña ciudad española en el norte de África, se convirtió en el centro de una crisis que afecta a la Unión Europea. Hasta 60.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos en dos días, aumentando mucho la población local. El viaje fue peligroso; al menos 67 personas murieron intentando llegar a territorio español.
La causa de esta migración parece ser una combinación de desinformación y cambios en las políticas nacionales. El presidente español, Pedro Sánchez, culpó a redes criminales que, según él, usaron información falsa sobre una decisión judicial. Esta decisión judicial solo impedía la deportación inmediata de personas llegadas por mar sin un proceso legal. Algunos creen que la decisión de España de dar estatus legal a medio millón de inmigrantes en abril también pudo ser un factor de atracción.
España intentó controlar la situación desplegando militares y equipos de rescate. Anunciaron también una barrera inflable en el mar. Sin embargo, muchos de los recién llegados decidieron regresar a Marruecos.
La crisis tuvo consecuencias políticas en Europa. Italia decidió suspender su acuerdo de fronteras abiertas con España durante un mes. El gobierno italiano argumentó que era una medida necesaria para proteger la seguridad. España reaccionó con enfado, acusando a Italia de abandonar la solidaridad europea. Otros países como Francia, Dinamarca y Finlandia también anunciaron medidas más estrictas en sus fronteras con España. La situación ha llevado a la Comisión Europea a pedir una cumbre de emergencia para buscar una respuesta unificada.