Durante cinco años, un ferrocarril esperaba. El Ferrogrão (que significa "tren de granos" en portugués) existía solo en papel, detenido por una orden judicial. El jueves, la Corte Suprema Federal de Brasil lo liberó.
La corte votó 8 a 1 para confirmar una ley de 2017 que redujo 862 hectáreas del Parque Nacional Jamanxim en el estado de Pará, en la Amazonía. Aunque la reducción fue pequeña, fue muy importante. Esas hectáreas estaban directamente en el camino del ferrocarril planificado, y una orden judicial de 2021 había detenido el proyecto completo. Ahora, ese obstáculo ha desaparecido.
El Ferrogrão conectaría Sinop, en el estado agrícola de Mato Grosso, con un puerto fluvial en Itaituba en el río Tapajós. Mato Grosso es el mayor productor de soja y maíz de Brasil. Actualmente, la cosecha viaja en camiones por rutas congestionadas. El ferrocarril promete una ruta más corta por el norte.
Para sus defensores, es logística más eficiente. Para sus opositores, es la "Vía Férrea de la Muerte". Grupos indígenas como los Munduruku, Kayapó y Tupinambá han resistido el proyecto, advirtiendo que destrozaría uno de los bosques más importantes del planeta.
La decisión judicial no da permiso para construir. El proyecto aún necesita aprobación ambiental de Ibama y consulta con comunidades indígenas. El gobierno planea subastar la concesión del ferrocarril en la segunda mitad de 2026.