Dos planetas orbitan una estrella distante en una configuración que los astrónomos creían casi imposible. A unos 190 años luz de la Tierra, en el sistema TOI-1130, un gigantesco planeta de gas llamado "Júpiter caliente" gira alrededor de su estrella. Dentro de su órbita, más cerca del calor estelar, se encuentra un planeta más pequeño llamado miniNeptuno. Este arreglo no debería existir, porque los Júpiteres calientes suelen estar solos y expulsan cualquier planeta menor cercano con su gravedad.
Sin embargo, el miniNeptuno interior, TOI-1130 b, completa una órbita cada cuatro días, mientras que el Júpiter caliente tarda ocho. Esta proporción de dos a uno indica que los planetas están en resonancia orbital, lo que sugiere un pasado compartido.
Para entender ese pasado, un equipo del MIT utilizó el telescopio James Webb. Al observar cómo la luz estelar pasa por la atmósfera del planeta, los científicos identificaron moléculas presentes. Descubrieron que TOI-1130 b tiene una atmósfera pesada llena de vapor de agua, dióxido de carbono, dióxido de azufre y metano. Una atmósfera rica en agua tan cerca de una estrella es inusual.
Esta evidencia sugiere que ambos planetas nacieron en las zonas frías y lejanas del sistema, donde el agua es sólida, y luego migraron hacia adentro juntos. Este hallazgo proporciona evidencia clara de que la migración planetaria realmente ocurre.