Los paraguas aparecieron primero, como flores abriéndose bajo un sol implacable. Más de 1,6 millones de musulmanes se han reunido en Arabia Saudita para el Hajj de 2026, la peregrinación anual que atrae a los fieles de todo el mundo a uno de los mayores encuentros religiosos de la Tierra.
Los paraguas pueden reducir la temperatura alrededor de cada peregrino hasta 10 grados Celsius. Este año, cada grado cuenta. Las temperaturas en La Meca alcanzarán aproximadamente 47°C, y el calor se mantendrá por encima de 40°C durante toda la semana de rituales.
Pero el cambio más sorprendente este año no es visible para la mayoría de los peregrinos. Está vigilándolos.
Autoridades sauditas han desplegado drones, cámaras térmicas y tecnología de reconocimiento facial en los sitios sagrados. Dos plataformas de IA, llamadas Baseer y Sawaher, monitorean la densidad de multitudes en tiempo real, prediciendo dónde se formará congestión y redirigiendo peregrinos hacia rutas más seguras.
Esta transformación llegó después de junio de 2024, cuando al menos 1.301 peregrinos murieron en el calor extremo. Aproximadamente el 83 por ciento de los fallecidos eran peregrinos sin registro oficial. Sin acceso a instalaciones con aire acondicionado ni estaciones de agua, fueron los más expuestos cuando las temperaturas alcanzaron máximos históricos.
La vigilancia y la aplicación de permisos buscan evitar que esta tragedia se repita. Aunque las máquinas vigilan desde arriba, la pregunta permanece: ¿pueden los algoritmos hacer seguro el viaje más humano?