En la madrugada del 4 de julio de 2026, densas columnas de humo negro se elevaron sobre el Golfo de Finlandia. Los incendios fueron el resultado de un gran ataque con drones ucranianos contra la Terminal Petrolera de San Petersburgo. La instalación se encuentra a más de 850 kilómetros de la frontera ucraniana, lo que demuestra hasta dónde se ha extendido el conflicto en territorio ruso.
La terminal atacada es fundamental para la infraestructura energética de Rusia. Procesa 12.5 millones de toneladas de productos petroleros al año y distribuye combustible por ferrocarril, río y carretera. El ataque de la madrugada también afectó al puerto de Vysotsk, una instalación a 170 kilómetros al noroeste de San Petersburgo que maneja gas natural licuado, carbón, grano y petróleo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó la operación y la describió como una medida económica necesaria, parte de las "sanciones de largo alcance" de su país contra Moscú. Según Zelenski, el objetivo es desmantelar la infraestructura energética que financia al ejército ruso. También afirmó que las fuerzas ucranianas atacaron Kronstadt, una base naval fuertemente fortificada cerca de San Petersburgo, aunque las autoridades rusas no han confirmado daños.
En San Petersburgo, una ciudad de unos seis millones de habitantes, el gobernador Alexander Beglov anunció que el ataque no causó víctimas y que los servicios de emergencia controlaron la situación. El gobernador regional Alexander Drozdenko informó que las defensas aéreas interceptaron 72 drones sobre la región de Leningrado. El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber derribado más de 500 drones y misiles ucranianos.
La campaña ucraniana contra el sector energético ruso está teniendo un gran impacto. A principios de julio, se estimaba que los ataques habían inutilizado casi el 43 por ciento de la capacidad de refinación de petróleo de Rusia. El mes anterior, informaron de ataques exitosos en ocho refinerías y daños en más de 60 tanques de almacenamiento.
Esta estrategia ha causado escasez de combustible en Rusia, provocando largas colas en las gasolineras. El presidente Putin firmó nuevas enmiendas fiscales para incentivar la producción de combustible de alta octanaje y estabilizar el mercado.
El ataque del 4 de julio ocurrió días después de un bombardeo ruso en Kiev. El conflicto ha llegado a las puertas de San Petersburgo, convirtiendo la guerra en una realidad cotidiana.