Actualmente, más de dos mil ojivas nucleares están listas en misiles balísticos, preparadas para ser lanzadas en minutos. Durante décadas, se pensó que estas armas disminuirían, pero esa era parece haber terminado. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), los gobiernos ven cada vez más los arsenales nucleares como herramientas esenciales del poder estatal.
Las nueve naciones con armas nucleares gastaron el año pasado en mejorar sus fuerzas. Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel avanzaron en sus programas de modernización, muchos introduciendo nuevos sistemas de lanzamiento. El poder destructivo total es asombroso: a principios de 2026, había unas 12.187 ojivas. Aunque el número total disminuye técnicamente, esto se debe a que Washington y Moscú desmantelan equipo obsoleto, pero a un ritmo más lento. Pronto, se espera que la creación de nuevas armas supere la destrucción de las antiguas.
Lo más importante es cuántas armas están listas para disparar. Alrededor de 9.745 ojivas están en arsenales militares activos, y más de cuatro mil ya están en aviones y misiles. Rusia y Estados Unidos tienen la mayoría de las armas en alerta máxima, pero China e India podrían estar colocando ojivas en misiles en tiempos de paz.
Beijing añadió unas veinte ojivas el año pasado, llegando a unas 620, el crecimiento más rápido del mundo. Nueva Delhi aumenta su arsenal y desarrolla misiles de mayor alcance. En Europa, el presidente francés Emmanuel Macron anunció la expansión del arsenal de Francia y el fin del intercambio de datos sobre su tamaño. París también construye una nueva base aérea para misiles hipersónicos. Moscú establece una base en Bielorrusia para sus misiles Oreshnik, versiones de los cuales ya se usaron en Ucrania.
El desarrollo tecnológico ruso ha tenido resultados mixtos. Su misil pesado Sarmat falló en otra prueba, pero Rusia afirma haber volado con éxito el misil de crucero Burevestnik. Israel ha aumentado la construcción en su instalación nuclear de Dimona, y Corea del Norte tiene material para fabricar más armas. Este rearme global ocurre mientras los acuerdos de control de armas se debilitan, como la expiración del tratado New START entre Washington y Moscú. El costo financiero es enorme, pero el riesgo estratégico de un error de cálculo catastrófico aumenta cada día.