A finales de junio, Francia enfrentó una crisis silenciosa. Normalmente, en abril y mayo, mueren entre 900 y 1.000 personas al día en el país. Pero el 24 de junio, esa cifra diaria superó las 1.200. En los dos días siguientes, las muertes aumentaron aún más, sobrepasando las 1.400 diarias.
Este aumento brusco no fue una casualidad. Coincidió perfectamente con una ola de calor brutal e histórica que afectó a gran parte de Europa Occidental desde el 20 de junio. El 24 de junio, Francia registró su temperatura nacional promedio más alta de la historia, alcanzando los 30 grados Celsius. En muchas áreas locales, los termómetros superaron los 40 grados Celsius.
Los meteorólogos culparon a un sistema de alta presión persistente. Los expertos llaman a este patrón "bloque omega" por su forma similar a la letra griega. Este sistema atrapó aire muy caliente sobre el continente durante mucho tiempo. Los científicos señalaron que este tipo de clima extremo sería casi imposible sin el calentamiento global causado por el hombre. Esto es preocupante porque Europa es el continente que se calienta más rápido en el mundo, a casi el doble de la velocidad promedio global.
El costo humano de este calor fue devastador. Salud Pública Francia registró aproximadamente 1.000 muertes más de lo normal a partir del 24 de junio, en comparación con los meses anteriores. La gran mayoría de las víctimas eran muy vulnerables: el 85% de los fallecidos eran mayores de 65 años.
El peligro fue mayor en las regiones con la alerta de calor más alta. Más de 30 distritos administrativos franceses estuvieron bajo esta alerta roja, que indica un calor excepcional con impactos significativos para toda la población. Regiones como Bretaña, Normandía, Nueva Aquitania, Centro-Valle del Loira y Países del Loira sufrieron condiciones intensas.
Sin embargo, la región de Isla de Francia, que incluye la capital París y sus suburbios, vio un aumento particularmente agudo de muertes en hogares. La tragedia resaltó los peligros ocultos del aislamiento urbano durante el clima extremo.
Salud Pública Francia instó a los ciudadanos a cuidar de sus vecinos y crear redes de apoyo. "Esta observación nos recuerda la necesidad de medidas de solidaridad hacia las personas que están solas, incluso en áreas muy urbanizadas", dijo la agencia.
La crisis se extendió más allá de Francia. La Organización Mundial de la Salud informó que la ola de calor causó más de 1.300 muertes adicionales en Europa desde el 21 de junio. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la agencia de salud de la ONU, explicó por qué el continente tuvo dificultades para adaptarse.
"Los hogares, lugares de trabajo y escuelas europeas no fueron construidos para estas temperaturas", señaló.
Francia tiene un pasado oscuro con desastres similares. Un evento de calor catastrófico en 2003 causó decenas de miles de muertes en Europa, lo que llevó a Francia a crear un sistema de alerta al año siguiente.
A pesar de estas preparaciones, se espera que el número final de muertes por esta ola de calor aumente. Los números iniciales de Salud Pública Francia eran preliminares y solo incluían certificados de defunción electrónicos, que representan alrededor del 60% del total nacional. A medida que se recopilen más datos, la verdadera escala de este evento histórico será más clara.