La crisis con Irán, que comenzó a finales de febrero de 2026, afectó rápidamente a la Unión Europea. En las primeras ocho semanas, el gasto en petróleo y gas natural aumentó 25 mil millones de euros. Esta situación, junto con la escasez de combustible para aviones, ha obligado a los líderes europeos a buscar urgentemente nuevas formas de mantener sus economías. El problema principal es el Estrecho de Ormuz, por donde pasaba el veinte por ciento del comercio mundial de petróleo. Ahora, con este paso bloqueado, las potencias occidentales buscan alternativas.
En la cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, explicó que ya se están creando "rutas de exportación alternativas más resistentes". Mencionó específicamente el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC). Tras reunirse con el primer ministro indio, Narendra Modi, Von der Leyen expresó su intención de "unir fuerzas para mejorar la conectividad impulsando el IMEC".
Arabia Saudita ya usa el oleoducto Costa a Costa para transportar petróleo al Mar Rojo, evitando Ormuz. Tras el conflicto, la empresa Saudi Aramco aumentó su capacidad al máximo, transportando siete millones de barriles diarios. Los países del G7 exploran ahora cómo financiar más infraestructuras que eviten completamente el estrecho.
Sin embargo, el proyecto IMEC enfrenta obstáculos. Requiere cooperación entre territorios divididos y cruzaría Israel, cuyo primer ministro, Benjamin Netanyahu, apoya la idea. Pero Arabia Saudita no reconocerá a Israel hasta que haya avances en la autodeterminación palestina, algo que Netanyahu rechaza. Sin normalización entre ambos países, el IMEC no se puede realizar completamente. A pesar de esto, la colaboración económica entre India y la UE avanza, buscando un acuerdo comercial antes de fin de año.