Durante más de treinta años, un número se mantuvo como un muro en la física: 133. Era la temperatura más alta, medida en Kelvin, a la que un material podía conducir electricidad sin resistencia a presión normal. El récord se estableció en 1993 con una cerámica basada en mercurio, y durante décadas nadie lo superó.
Ahora dos físicos en Houston han cruzado esa barrera. Según la Universidad de Houston, Ching-Wu Chu y Liangzi Deng reportaron alcanzar una temperatura de transición superconductora de 151 K, aproximadamente -122 grados Celsius, a presión ambiente. El resultado, publicado en la revista PNAS, es la temperatura más alta registrada desde que se descubrió la superconductividad en 1911.
Los superconductores son importantes porque cuando ciertos materiales se enfrían por debajo de una temperatura específica, conducen la electricidad perfectamente sin perder energía como calor. Las redes eléctricas actuales desperdician aproximadamente el 8 por ciento de su electricidad. Una red superconductora no perdería nada.
El equipo de Houston utilizó una técnica llamada "templado por presión". Primero aplicaron presión intensa al material para mejorar sus propiedades superconductoras. Luego lo enfriaron bajo presión y después liberaron la presión rápidamente, bloqueando el estado mejorado sin necesidad de mantener la presión.
Chu no es nuevo en romper barreras. En 1987 descubrió que el YBCO se vuelve superconductor a 93 K. Es profesor de física y director fundador del Centro Texano de Superconductividad en la Universidad de Houston.