El 14 de mayo, tres de los funcionarios de fondos de pensiones más poderosos de Estados Unidos escribieron una carta. Juntos, administran casi un billón de dólares en ahorros de jubilación pública: el dinero de maestros de Nueva York, bomberos de California y empleados estatales de dos costas. Su objetivo era una sola empresa.
La carta, firmada por el Contralor de la Ciudad de Nueva York Mark Levine, el Contralor del Estado de Nueva York Thomas DiNapoli y la Directora Ejecutiva de CalPERS Marcie Frost, criticó la estructura de gobierno de SpaceX como "la estructura de gobierno más favorable para la dirección jamás presentada a los mercados públicos estadounidenses en esta escala".
El 12 de junio de 2026, esa estructura entrará en vigor. Según reportes, SpaceX busca cotizar en el Nasdaq con el símbolo "SPCX", buscando recaudar aproximadamente 75 mil millones de dólares con una valoración de 1.75 billones de dólares. Si logra su objetivo, será la mayor oferta pública inicial de la historia, superando el debut de Saudi Aramco en 2019.
La estructura que SpaceX planea utilizar es de dos clases de acciones. Los inversores públicos comprarán acciones Clase A con un voto cada una. Los insiders tendrán acciones Clase B con derechos de supervoto. Elon Musk, fundador y CEO, poseerá aproximadamente el 42% del patrimonio pero entre el 79% y el 83.8% de los votos.
Los fondos de pensiones advierten que esto hace al CEO prácticamente inamovible sin su propio consentimiento.