En febrero de 1996, tres aviones pequeños despegaron de un aeropuerto cerca de Miami y volaron hacia el sur sobre el océano. Solo uno regresó.
Dos aviones sin armas fueron destruidos por misiles disparados desde cazas MiG-29 cubanos sobre el Estrecho de Florida. Cuatro hombres murieron: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales. Tres eran ciudadanos estadounidenses y uno tenía tarjeta verde.
Casi treinta años después, el 20 de mayo de 2026, fiscales federales en Miami presentaron una acusación contra Raúl Castro, el hermano menor de Fidel, quien tenía 94 años y fue ministro de defensa de Cuba en ese momento. También acusaron a cinco pilotos militares cubanos.
La acusación fue anunciada en la Torre de la Libertad en Miami, un lugar histórico donde miles de refugiados cubanos fueron procesados. Ese día es el Día de la Independencia de Cuba.
Los aviones pertenecían a Hermanos al Rescate, un grupo de exiliados fundado por José Basulto en los años noventa. Su misión original era humanitaria: los pilotos volaban para encontrar cubanos que escapaban en balsas.
Cuba ha rechazado las acusaciones completamente. El gobierno mantiene que los aviones estaban en espacio aéreo cubano y que actuó en defensa propia. Sin embargo, la Organización de Aviación Civil Internacional de la ONU concluyó que los aviones estaban en aguas internacionales.