Durante casi tres meses, el Eagle Verona permanecía en el Golfo Pérsico con aproximadamente 2 millones de barriles de crudo iraquí destinados al puerto chino de Ningbo. El sábado 23 de mayo de 2026, el superpetrolero finalmente se movió. Según gCaptain, salió del Golfo hacia aguas abiertas, uno de 33 buques que cruzaron el Estrecho de Ormuz en las siguientes 24 horas, todos autorizados por la Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán.
Detrás de esta salida silenciosa se encuentra uno de los momentos diplomáticos más frágiles del año. Estados Unidos e Irán han redactado un memorándum de entendimiento que extendería su alto el fuego de febrero de 2026 por 60 días más. El acuerdo no termina la crisis, solo gana tiempo.
Bajo este marco, Irán limpiaría las minas navales que colocó en el Estrecho de Ormuz, por donde viaja aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial. A cambio, Estados Unidos desmantelaría el bloqueo naval que impuso a los puertos iraníes el 13 de abril de 2026 y permitiría que Teherán venda petróleo libremente. El Estrecho se reabrirá al tráfico comercial sin peajes iraníes.
La cuestión nuclear, la más difícil, se ha pospuesto. El memorándum no resuelve el programa nuclear iranio sino que lo aplaza a negociaciones posteriores de 30 a 60 días.
Pakistán ha jugado un papel clave como mediador. El Jefe del Ejército, Mariscal de Campo Asim Munir, ha servido como mediador principal desde que el alto el fuego original fue negociado en Islamabad el 8 de abril de 2026. Qatar también ha expandido su función diplomática, recibiendo delegaciones iraníes de alto nivel.