Durante aproximadamente veinte años, los científicos han perseguido una idea radical: ¿y si un medicamento no simplemente bloqueara una proteína dañina, sino engañara al cuerpo para que la destruyera completamente?
El 1 de mayo de 2026, esa idea finalmente cruzó la meta. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó vepdegestrant, vendido bajo el nombre comercial Veppanu, para adultos con una forma avanzada y difícil de tratar de cáncer de mama. Según la FDA, es el primer degradador de proteína heterobifuncional, una clase conocida por el acrónimo PROTAC, jamás autorizado por la agencia.
La aprobación, desarrollada por Arvinas con Pfizer, tiene como objetivo un enemigo específico: el cáncer de mama metastásico positivo para receptor de estrógeno, negativo para HER2, impulsado por mutaciones en un gen llamado ESR1. Estas mutaciones no están presentes en el diagnóstico. Emergen después, cuando los tratamientos hormonales estándar dejan de funcionar.
La ciencia detrás de Veppanu es diferente de la medicina convencional. La mayoría de los medicamentos contra el cáncer funcionan bloqueando una proteína problemática. Los PROTAC hacen algo más extraño: la molécula tiene dos extremos. Un extremo captura la proteína impulsora del cáncer. El otro extremo recluta el sistema de eliminación de basura celular y marca la proteína para su destrucción. La célula entonces la destruye.
En los ensayos, los pacientes en vepdegestrant tuvieron una mediana de 5 meses antes de que su cáncer empeorara, en comparación con 2.1 meses en fulvestrant, un medicamento inyectable estándar desde 2002. Para Arvinas, una pequeña empresa biotecnológica de Nueva Haven fundada en 2013, este es el primer medicamento que lleva al mercado.