En una zona remota del sureste de Venezuela, un edificio con techo verde fue destruido por una gran explosión. Imágenes aéreas, compartidas por el presidente de Estados Unidos, mostraron el final violento de uno de los fugitivos más buscados de Latinoamérica.
El 12 de junio de 2026, un ataque del Comando Sur de Estados Unidos mató a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como "Niño Guerrero", líder principal del Tren de Aragua, una organización criminal internacional. El presidente Donald Trump anunció la operación militar al día siguiente, describiéndola como una acción precisa bajo sus órdenes. Este ataque representa una escalada en los esfuerzos estadounidenses contra pandillas transnacionales y una nueva alianza geopolítica. La operación fue conjunta entre fuerzas de EE. UU. y servicios de seguridad venezolanos, quienes proporcionaron asistencia técnica e inteligencia. La CIA también colaboró.
Guerrero Flores, de 43 años, era buscado por autoridades estadounidenses y el Departamento de Estado ofrecía hasta 5 millones de dólares por información sobre su captura. En 2025, fue acusado en Nueva York por conspiración y delitos con armas.
El Tren de Aragua se originó en la década de 2010 dentro de la Penitenciaría de Tocorón, en el estado de Aragua, Venezuela. Bajo el control de los reclusos, Guerrero Flores construyó un imperio desde la prisión, dirigiendo extorsiones y narcotráfico. La cárcel se transformó con comodidades como un zoológico y piscina.
La banda evolucionó de una pandilla local a una red criminal internacional. Al huir muchos venezolanos del país, la organización se expandió por Sudamérica, Norteamérica y Europa. En febrero de 2025, el gobierno de Trump designó al Tren de Aragua como Organización Terrorista Extranjera.
Funcionarios de EE. UU. indican que esta operación es solo el comienzo. El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, señaló que se planean más acciones militares contra cárteles en Latinoamérica bajo la nueva Coalición Contra el Narcotráfico de las Américas (A3C).
Hegseth comparó esta campaña con la lucha contra Al Qaeda o ISIS, afirmando que EE. UU. está listo para actuar contra organizaciones terroristas en la región.
La situación geopolítica es compleja. Cinco meses antes, fuerzas estadounidenses habían retirado al presidente venezolano Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico. Tras su salida, Delcy Rodríguez asumió el gobierno, y la administración Trump ha cooperado con ella, levantando sanciones y permitiendo operaciones conjuntas.
Con su líder muerto y su base desmantelada, el futuro del Tren de Aragua es incierto. Las ruinas en Bolívar envían un mensaje claro: las reglas en la lucha contra el crimen internacional han cambiado.