Antes de la guerra, aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo pasaban diariamente por el Estrecho de Ormuz, el canal entre Irán y Omán considerado el punto de estrangulamiento petrolero más importante del mundo. Los petroleros transportaban una quinta parte de todo el crudo y gas natural licuado enviados por mar.
Luego, los barcos dejaron de llegar.
El martes 20 de mayo, las Naciones Unidas midieron el costo de ese silencio. En una actualización de su informe "Situación Económica Mundial y Perspectivas", los economistas redujeron el pronóstico de crecimiento global para 2026 a 2,5 por ciento, bajando desde el 2,7 por ciento proyectado en enero.
La causa fue la guerra contra Irán y la interrupción del Estrecho de Ormuz, que envió los precios de energía al alza. La guerra comenzó el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos contra Irán. Irán respondió y el transporte por el estrecho casi se detuvo. Se alcanzó una tregua el 8 de abril, pero los petroleros no regresaron; el canal permaneció congelado.
Asia Occidental, que creció 3,6 por ciento en 2025, ahora se espera que crezca solo 1,4 por ciento en 2026. China, India y la Unión Europea también enfrentan ralentizaciones significativas. La inflación global se espera que alcance 3,9 por ciento, 0,8 puntos porcentuales más alto que lo previsto.
Las Naciones Unidas advierten que si los precios energéticos permanecen altos, el crecimiento global podría caer a 2,1 por ciento, un ritmo visto solo en momentos de crisis económica seria.