Cuando el cuerpo tiene frío, la grasa comienza a descomponerse. De esta descomposición sale una pequeña molécula pegajosa llamada glicerol, que durante años fue considerada solo como un subproducto del trabajo de la grasa para mantenernos calientes.
Pero resulta que el glicerol podría estar haciendo algo mucho más importante. Podría estar activando un interruptor.
En un estudio publicado en Nature el 11 de mayo de 2026, investigadores dirigidos por Lawrence Kazak de la Universidad McGill en Montreal informan que el glicerol es el activador molecular de una enzima llamada TNAP, que enciende un proceso que quema calorías en la grasa parda conocido como el ciclo creatina inútil. La misma enzima también controla cómo el cuerpo endurece sus huesos.
Esto significa que una molécula conecta dos sistemas que la ciencia consideraba separados: cómo quemamos energía y cómo construimos un esqueleto.
El descubrimiento se centra en una pequeña hendidura en la superficie de TNAP llamada bolsillo de glicerol. Cuando el glicerol entra en este bolsillo, TNAP se activa. En la grasa parda, esto acelera el ciclo creatina, un proceso que quema energía sin producir nada útil. Para familias con hipofosfatasia, una enfermedad rara de huesos frágiles, el descubrimiento es muy esperanzador. Un medicamento diseñado para este bolsillo podría ayudar a ambas condiciones.