El próximo virus pandémico podría tener ya una vacuna esperándolo. Esto es lo que afirman científicos en Inglaterra, donde probaron algo nunca puesto en el cuerpo humano: una vacuna cuyo ingrediente activo fue diseñado no por la naturaleza ni por experimentos de laboratorio, sino completamente por una computadora.
La vacuna se llama pEVAC-PS y, según la Universidad de Cambridge, es la primera vacuna cuyo componente activo fue creado totalmente mediante inteligencia artificial y simulación por computadora en llegar a pruebas humanas. Su base es lo que los investigadores llaman un "superantígeno", una molécula construida por aprendizaje automático que estudió todos los datos genéticos disponibles sobre coronavirus y diseñó un objetivo que ningún virus individual posee.
Esta familia de virus es importante porque la vacuna se dirige a los Sarbecoviruses, el grupo que incluye el SARS-CoV-1, que causó el brote de 2002 a 2004, y el SARS-CoV-2, que causó la pandemia de COVID-19. También incluye muchos coronavirus de murciélagos que podrían transmitirse a humanos.
Las vacunas tradicionales copian el antígeno de una cepa conocida, pero cuando el virus muta, la protección desaparece. El método de Cambridge es diferente: en lugar de perseguir un enemigo, apunta a toda una familia a la vez.
La prueba incluyó 39 voluntarios sanos entre 18 y 50 años en dos hospitales británicos. Los resultados fueron alentadores: sin efectos secundarios significativos y con respuestas inmunitarias contra varios virus. Un paso importante hacia vacunas universales futuras.