En el desierto del Sahara, un ojo gigante mira hacia el cielo. Durante miles de años, la gente caminó sobre él sin saber que existía. La arena y el terreno dificultan ver su forma real desde el suelo. Pero desde cientos de kilómetros de altura, la vista cambia. Una forma circular perfecta aparece en la meseta de Adrar, en el norte de Mauritania.
La astronauta de la NASA Jessica Meir apuntó su cámara a este lugar desde la Estación Espacial Internacional. Capturó una nueva vista de esta maravilla geológica de 40 kilómetros de ancho, conocida como la Estructura Richat.
Según Space.com, muchos astronautas fotografían esta estructura. Pero Meir encontró algo especial en su foto. "La Estructura Richat (o el Ojo de África) en Mauritania es fotografiada desde arriba por muchos astronautas, pero algo sobre la luz y el color en este día capturó mi ojo artístico", dijo Meir. Describió los colores vibrantes y las superficies rugosas como "arte puro de la Tierra".
La Estructura Richat es un punto de referencia para los viajeros espaciales. Los primeros astronautas que la fotografiaron desde el espacio fueron Ed White y James McDivitt en 1965. Al principio, los científicos pensaron que un meteorito había caído allí, pero la investigación geológica demostró que no era así. La forma circular se debe a que una gran masa de roca fundida empujó hacia arriba hace millones de años. Con el tiempo, la lluvia y el viento desgastaron la roca, creando los anillos que vemos hoy. Las capas de roca más duras forman las crestas circulares, mientras que las rocas más blandas crearon los valles. Algunas rocas volcánicas tienen entre 94 y 104 millones de años.
Este lugar también tiene historia humana. Antiguos humanos vivieron aquí y dejaron herramientas de piedra y arte. Hoy, el Ojo de África sigue siendo una maravilla remota. La Estación Espacial Internacional sigue volando sobre él, y el ojo gigante en el desierto espera mirar hacia atrás.