Cada día de operaciones, el banco central de Argentina entra al mercado de divisas y compra dólares. No todo de una vez, sino de forma constante, sesión tras sesión. El resultado, dos años y medio después del inicio de la presidencia de Javier Milei, es un número que los argentinos no veían hace mucho tiempo.
Las reservas brutas de divisas del banco alcanzaron aproximadamente 48.000 millones de dólares, su nivel más alto desde 2019. Para un país con una larga historia de crisis cambiarias, impagos e inflación de tres dígitos, esta cifra marca un cambio notable.
Cuando Milei asumió en diciembre de 2023, las reservas estaban por debajo de los 24.000 millones de dólares. Hoy superan el doble. Milei ganó el poder con una plataforma de libre mercado y austeridad fiscal, prometiendo reducir la inflación y reconstruir las cuentas del banco central.
El programa de compra de dólares funciona con reglas claras. El banco central, conocido como BCRA, tiene como objetivo comprar hasta 10.000 millones de dólares durante el año, limitando sus compras diarias al 5% del volumen comerciado en el mercado oficial.
La estrategia está liderada por el ministro de Economía Luis Caputo y el gobernador del banco central Santiago Bausili. Argentina espera una ola de dólares de aproximadamente 30.000 millones en los próximos seis meses, principalmente de exportaciones.
Sin embargo, existe una preocupación en el mercado de bonos. Los inversores exigen rendimientos más altos para bonos que vencen después de que termine el mandato de Milei en diciembre de 2027, reflejando el temor a que un futuro gobierno revierta las políticas de libre mercado.