En el vasto Océano Pacífico Sur, una gran extensión de agua rodea 118 islas dispersas en la Polinesia Francesa. Esta región remota alberga arrecifes de coral vibrantes y vida marina única. Durante generaciones, las personas que viven aquí han dependido de estas aguas para su supervivencia.
El 7 de junio de 2026, el presidente de la Polinesia Francesa, Moetai Brotherson, anunció una gran expansión de las protecciones marinas del territorio. El gobierno está colocando 520.000 kilómetros cuadrados adicionales de océano bajo estrictas reglas de conservación. Esta nueva área rodea las Islas Australes, Marquesas y de la Sociedad Occidental.
Con esta última adición, la Polinesia Francesa ha protegido aproximadamente 1,4 millones de kilómetros cuadrados de su océano de la explotación industrial. Esto representa el 30 por ciento de la jurisdicción marítima total del territorio.
Las nuevas regulaciones prohíben las operaciones de pesca comercial a gran escala y la extracción de minerales de aguas profundas. La Polinesia Francesa ya había detenido la minería del lecho marino en 2022, y esta nueva declaración hace que la prohibición sea permanente.
Sin embargo, las reglas no excluyen a las personas del océano por completo. Los residentes locales aún pueden pescar utilizando métodos tradicionales. Se permite a los pescadores a pequeña escala usar sedales desde barcos de no más de 12 metros de eslora. El gobierno destinó específicamente 190.000 kilómetros cuadrados para estas actividades en 2025.
Este santuario es un refugio para la vida silvestre amenazada. Las aguas protegidas albergan tiburones, tortugas marinas, mamíferos marinos y muchas especies de peces y moluscos. Criaturas únicas, como el pez damisela dominó de las Marquesas, prosperan aquí.
Para detener las actividades ilegales, Francia monitorea el santuario desde el espacio con seguimiento satelital y patrullas físicas. Las protecciones buscan mantener las poblaciones de peces lo suficientemente fuertes como para sobrevivir a los cambios ambientales, como el aumento de la temperatura del agua y el blanqueamiento de corales.
Grupos de conservación celebran esta expansión, que es el mayor compromiso de un país para alcanzar el objetivo internacional de proteger el 30 por ciento del planeta para 2030. El Te Moana Collective ha proporcionado 15 millones de dólares para la gestión del santuario.