En julio, las inundaciones en el sur de China causaron un doble problema para los residentes. No solo las corrientes destruyeron sus hogares, sino que cientos de serpientes venenosas escaparon. Entre el 6 y 7 de julio de 2026, una granja de reptiles en Hengzhou sufrió inundaciones graves. Unas 900 serpientes, incluyendo cobras y ratoneras rey, se liberaron en el área. El desastre comenzó con el tifón Maysak, que causó lluvias intensas y el colapso de dos embalses. Las calles inundadas y los animales peligrosos sueltos crearon una situación mortal. Una mujer murió por la mordedura de una serpiente porque no pudo llegar a tiempo al hospital. Otra persona fue mordida y necesitó atención médica urgente.
Videos en internet mostraron a personas defendiéndose de las serpientes con palos. Las autoridades pidieron a la gente que no intentara capturarlas y enviaron equipos especializados para recuperarlas. El Hospital Popular de Hengzhou aumentó sus reservas de antídotos para cuatro tipos de serpientes venenosas, especialmente para las cobras. También se establecieron clínicas de emergencia en el pueblo de Yunbiao.
La región de Guangxi es un centro importante para la cría de reptiles, con unos 30 millones de animales criados anualmente para diversas industrias. Sin embargo, el escape de serpientes es solo una parte de una catástrofe mayor. Las inundaciones en Guangxi alcanzaron el nivel de alerta más alto, afectando a miles de personas en el centro y sur de China. El presidente Xi Jinping pidió mejorar los sistemas de alerta temprana. Los expertos advierten que el cambio climático podría causar más desastres de este tipo.